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lunes, 20 de junio de 2011

Amparo y cariño ofrece Casas Don Bosco a jóvenes de Puerto La Cruz

Grupo de Trabajo Una Sola Bandera resaltó la importancia que tienen las labores de sensibilidad humana

Niños y adolescentes del municipio Sotillo reciben el mensaje salesiano de Dios en un "hogar para los que no tienen hogar"


La Red de Casas Don Bosco lleva 18 años dando cobijo a niños y adolescentes abandonados y en peligro de Puerto La Cruz, ofreciendo un hogar y una familia fundados en el mensaje salesiano de Dios.
Jenny González, coordinadora del refugio, explicó que reciben a los menores remitidos por consejos de protección y tribunales, o que se encuentren en situación de calle, hayan sufrido maltrato o deserción escolar. "La idea es que este sea el hogar que no tienen", expresó, detallando que las atenciones incluyen el cuidado de su alimentación, educación y salud física y mental.
Por otro lado, el sacerdote Felipe Colmenares, superior de los salesianos en el municipio Sotillo, manifestó su interés por atender las necesidades de los infantes a través de proyectos de formación y acercamiento a la religión. "El trabajo ha sido simultáneo en el Colegio Pío XII, las parroquias Diviño Niño Jesús y Santa Cruz y desde el aspirantado de seminaristas", detalló.



Sacrificio y oración
En junio de 1997, comenzaron los tiempos de "sacrificio y oración" en los que han pasado por los patios abiertos de la institución alrededor de 300 jóvenes. Según González, han logrado subsistir "gracias a la providencia", pues a final de cada año terminan sorprendidos por la cantidad de dinero que gastan para costear las labores sociales. Además, eventualmente la comunidad, pequeñas empresas y el Gobierno aportan comida y recursos, por lo que hizo un llamado al sector público y privado a colaborar con el sostenimiento del recinto.



El padre Colmenares recordó, acerca de las actividades cotidianas de la Iglesia, que "no es caridad lo que hacemos, sino justicia", por lo que invitó a toda persona, sin importar edad, profesión ni condición económica, a prestar su apoyo voluntario. Asimismo, Richard Casanova, coordinador de USB, felicitó a la comunidad religiosa por el trabajo que realizan en Puerto La Cruz, resaltando que "más allá de nuestras propias creencias, entregarse a ayudar a los demás es un tema de sensibilidad social".

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